BASKEROSENO

Su serie de playoff contra Zaragoza deja la sensación de que el Barça cuenta, por fin, con un tirador capaz de desatascar o romper partidos.

Enfrente, nada menos que el Real Madrid. Pero Kuric ya ha demostrado tener recursos para castigar a la defensa blanca en los enfrentamientos que ha habido esta misma temporada.

La amenaza

El rombo

Esa suerte de trayectoria curva que desarrolla es una sentencia de muerte para la defensa. Se suele apoyar en sistemas en forma de rombo que, evidentemente, favorecen ese tipo de lanzamientos.

Su juego de pies está muy pulido, y logra equilibrarse en décimas de segundo mostrando un trabajado fundamento en sus paradas en un tiempo.

La defensa no se atreve a recortar el bloqueo por delante para interceptar la línea de pase, por el riesgo que supone darle un metro de más si Kuric opta por alejarse. Prácticamente siempre le persiguen, pero para Kuric ese segundo extra es más que suficiente para martillear desde la línea exterior.

Metedor de tiros difíciles

No se trata de un tirador unidimensional. Es capaz de lanzar el balón al suelo para mejorar el espacio con el que cuenta respecto a la defensa.

Conviene no olvidar que aun en situaciones en que indudablemente está bien defendido, eso no supone una garantía de error por su parte.

El arte de ubicarse

Tiene habilidad para reconocer situaciones de desequilibrio en la defensa, si el defensor le pierde de vista le castiga sin piedad acompañando el movimiento de balón para sacar ese metro que le habilite el lanzamiento de alto porcentaje.

En despistes defensivos no suele perdonar.

La ¿solución?

Para tratar de frenar esa vía de anotación, los de Laso han tirado de dos recursos básicos:

En primer lugar, tratar de no despegarse de Kuric en la salida del bloqueo, concediéndole incluso menos décimas de las ínfimas que necesita para levantarse. Vemos cómo juegan con leves agarrones y contactos para impedirle colocar a los defensores en el bloqueo y ser plenamente explosivo.

En segundo lugar, no dudan en involucrar a otros defensores para multiplicar los obstáculos e impedir que tire con total tranquilidad. El defensor del jugador que da el pase salta al balón para desincentivar la penetración y molestar un posible tiro rápido.

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